Capítulo 8
Desconcierto
Nícolas no podía parar de correr, no podía volver. “¡Que me esta pasando!” pensó, “debo de estar volviéndome loco.
Mas tarde llegó al cuartel general. En él, todos le esperaban impacientes de la buena nueva. Pero tras ver la cara con la que Nícolas entraba por la puerta, pronto supieron que nada había ido bien.
- ¿ Que ha pasado? – preguntó Glenda, expresando lo que todos querían preguntar.
Nícolas no les podía decir la verdad. Se echarían a reír cuando supieran que él, el príncipe Nícolas, el más frío de los guerreros, había sentido pena de aquella humana y no solo la había dejado viva, sino que encima, él que había huido había sido él. No, no les podía decir nada de todo esto, así que se dispuso a inventar una historia creíble y que además le permitiera vengarse de la humana que había manchado su reputación, no había fallado ninguna misión, y esta no iba a ser la primera. Debía llevarla viva ante el rey, pero cuando este se cansara de ella, la mataría él mismo.
- Ha sido La Orden, ellos sabían que yo estaría allí y enviaron algunos de sus guerreros. La chica huyó en cuanto los vio.
- ¿No saliste corriendo detrás suya? – preguntó Collen.
- Si, pero los guardias no me dejaron perseguirla, – viendo que nadie iba a hacer ninguna pregunta, Nícolas prosiguió – los conseguí vencer, pero cuando conseguí librarme de ellos, no pude encontrar a la chica.
- Esta bien, mandaré de inmediato un mensajero para que avise al rey. – dijo Kate.
- ¡ Noo! – gritó Nícolas.
- ¿ Cómo? – preguntó Kate, pensando en si había dicho algo mal – Nícolas es el procedimiento-
- Yo se lo dire a mi padre, me oís – todo el mundo se asustó – Yo lo estropeé y yo lo arreglaré.
Dicho esto, nadie protestó, en realidad nadie se atrevía a hacerlo, le tenían demasiado miedo a él y a sus rabietas.
Mientras en su cuarto, Nícolas encontró muy buen desahogo, una cosa que según le habían contado se llamaba saco de boxeo, todo lo que debía de hacer era pegarle puñetazos al saco, con unos guantes especiales.
Después de esto se dispuso a darse una buena ducha caliente, para relajarse. Durante la ducha Nícolas se puso a recordar todo lo que había pasado en Valdeverdeja, en especial lo que había sentido cuando intentó asesinar a su objetivo. Había sido pena, remordimientos, ¿¿ ternura?? No eso si que no podía ser.
De todas formas fuera el sentimiento que fuera, no se volvería a mostrar. Nícolas estaba decidido a controlarlo, pero que fuera capaz de ello, ah eso era otra cosa.
Después de tomarse un pequeño descanso tras la ducha, Nícolas solo tenía una cosa en la cabeza, ir tras aquella humana y acabar el trabajo.
pero lo primero que tenía que hacer era contactar con su padre para informarle sobre los últimos hechos. Sabía que no se iba a poner muy contento, pero más enfadado estaba él. Además su padre sabía que nunca se le había escapado ninguna presa. El era como un rastreador viviente, no descansaba hasta finalizar su trabajo.
Esa perseverancia y esa fuerza se la ofrecia su madre, que aunque no tuviera muchos recuerdos de ella, había conseguido robarle a su padre una pequeña cadenita que la pertenecía. Nícolas siempre la llevaba puesta y nunca se la quitaba, a pesar de que nadie sabía que la llevaba puesta, ya que Nícolas pensaba que aunque a él le diesen fuerzas, para los demás era un símbolo de debilidad.
Despues de guardarse la cadena, se dispuso a ir a buscar a Kate para que le dijese donde podría realizar la conexión entre la Tierra y la isla de Lauma. La encontro en su despacho, estaba mirando unas anotaciones sobre el sujeto. " un momento" pensó Nícolas, " todavía no se como se llama la chica, se lo preguntaré a Kate, para que de paso me de toda la información que ha ido recopilando desde que la destinaron a aqui, porque no me acuerdo donde dejé la copia que me dejaron "
- oye, Kate.
- Si, ¿que pasa Nícolas? - dijo Kate como si la acabaran de despertar de una siesta. Al verlo se le encendió la mirada - ¿ necesitas algo?- la pregunta parecía ir dirijida a otro sentido de lo que el necesitaba.
- si, necesito que me prepares una conexón entre la tierra y la isla de Lauma.
- se lo dire a Collen. ¿algo mas? - dijo experanzada.
- Si, me gustaría que me dieses toda la informacion posible de la chica: nombre, edad, altura, si le gustan los gatos, ... esas cosas.
- Pues haber, todo esta en este informe. - dijo medio levantandose - ve echandole un vistazo, mientras yo voy preparando todo. Ahora vuelvo.
Y se marchó por la puerta un poco decepcionada."tardaré un rato" pensó Nicolas viendo el dossier.
En el había muchos de los datos por los que había preguntado.
" Nombre: Christal Aranda. curioso nombre, sigamos edad, dieciocho; si me lo imaginaba; altura, un metro sesenta y nueve, vaya no es muy bajita aunque tampoco es muy alta, la talla justa; color de ojos, azul cristalino, porque no me sorprenderá, a ver continuemos, hobbys, escribir historias, hacer ejercicio... ( ), cosas que odia, las injusticias. Si no tuviera que matarla sería una chica con la que no te aburririas" Nícolas empezó a reirse por la ironía. " procedencia, la isla de lauma pero criada en a tierra, primero en el orfanato " Nuestra Señora" en Valdeverdeja, y despues en la residencia de los Aranda en Getafe. por fín llegamos al quid de la cuestion CAUSA de su ejecución, alto riesgo para la corona. Pero como va a ser una chica de apenas dieciocho años un riesgo para la corona, y menos no sabiendo nada de que exista ninguna corona, siquiera sin saber que existe lauma, no lo entiendo"
Nícolas estaba muy confuso, no le cuadraba nada de aquello, peor lo que menos le cuadraba es que estuviera cuestionando las ordenes de su padre. Segía inmerso en estos pensamientos cuando Kate entró en la habitación:
- Todo esta listo para la conexión. Hemos preparado todo en la buhardilla, para que nadie pueda molestarte. Aquí tienes la llave, tu padre el rey ya te esta esperando al otro lado.
Nícolas se dispuso a salir de la habitación.
- Buena suerte - le gritó Kate- espero que no sea muy duro contigo - y se fue saltando.
" que inmadura que es, sino fuese porque es buena en lo que hace".
Nícolas subió las escaleras lo mas rapido que pudo, a su padre no le gustaba que le hiciesen esperar, ni siquiera su propio hijo.
Abrió la puerta de un empujon y casi se la lleva puesta.
- maldita puerta.
- Hijo no eches maldiciones, ay que dar ejemplo - dijo el rey con voz grave.
Allí en la pared de esa habitación estaba la figura de su padre mirandole severamente. Él nunca aprendió ha hacer una conexsión, ya que se necesitaba mágia de nivel muy alto, nivel que el no poseía.
- Perdonadme padre no ha sido mi intenión, es que no llevo un buen día.
- Informame - dijo el rey sin mucho interes en lo que le había pasado a su hijo.
- La misión ha sido un absoluto farcaso, dimos con la chica y la seguí, pero cuando iba a matarla...
- Si hijo que paso - Dijo con cara de pocos amigos.
Nícolas no le tenía miedo a nada ni a nadie, pero si había una persona a la que tenía un gran respeto, ese era su padre, no le podía decír que no la había matado porque se había quedado en shock, tenía que inventar algo, de todas formas estaban ellos solos en esa habitación y le daría un poco de tiempo para enmendar el error.
- Pues vera Padre, justo cuando iba a matarla apareció uno de esos despreciables miembros de La Orden, ellos eran cinco y yo solo uno, y aunque conseguí derrotar a cuatro, el quinto huyó con la chica, y despues no pude encontrar sus rastros.
- eso es todo hijo,- dijo con tono de indeferencia como si no le hubiese impresionado lo mas mínimo.- bueno pues espero que lo arregles, no quiero que a esos indeseables se les suba este triunfo a la cabeza y provoquen una revolución. Bueno hijo y ahora me despido que asuntos de mas importancia necesitan de mi presencia, pero recuerda no me puedes fallar en esto.
Y se fue. Nícolas sabía que aunque su padre no se lo había dicho a la cara, se le notaba en la mirada, estaba decepcionado y a menos que enmendase su error, no le volveria a mirar a la cara nunca más. Había fallado una vez, peor eso no volvería a pasar, no esta vez no escaparía, le clavaría su espada en el corazón y esa será la última imagen que tendría Christal en su vida, al cazador cazando a la presa
viernes, 26 de junio de 2009
domingo, 21 de junio de 2009
Concurso fan-fic!!!!!!!!!
¡Hola! como saben yo escribo una historia con una amiga(La isla de lauma libro), y esta y otras mas historias geniales nos hemos presentado a un concurso! voten por la que más les guste ^^
http://team-crepusculo-venezuela.blogspot.com ENTREN Y VOTEN!!!
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Capítulo 7
Capítulo 7
LA VERDAD
Los dos tenían muchísimo miedo, aunque no por el mismo motivo.
Mientras ella lo sentía por su vida, él en cambio por un nuevo y extraño sentimiento.
Al verla, vio a una chica de su edad, todo en ella era muy bello, su rostro, su piel, su cabello, pero sobretodo sus ojos. Esos ojos cristalinos llenos de vida y luz.
Nicolas no sabía que le estaba pasando, estaba perdiendo facultades. No podía matarla, no podía hacerle daño. Pero esto no fue lo que mas le asustó, se sentía impulsado a protegerla de todo mal, pero sobretodo de el mismo. Y encima sabía todo lo que había pasado le parecía un *deja vú.
Sin poder contenerse más salio corriendo, debía huir de allí escapar de todo aquello.
Debía huir al cuartel e informarse a fondo, seguramente no le habrían contado toda la verdad, seguro que su padre había mandado que solo le contasen lo imprescindible. Por sus vidas se lo dirían, mas les valía sino querían que toda su furia y frustración cayera sobre ellos.
En ese mismo momento, Chris estaba atontada. No entendía nada de lo que había sucedido. Primero pensaba que la iba a matar una sombra. Después la sombra se detuvo justo en el momento en él que creía que estaba perdida. Y al final resultó que lo que la perseguía era un misterioso chico, que parecía poco mayor que ella.
Pero por raro que pareciera, lo que mas le había impresionado aquella noche fue la conexión que hubo entre sus miradas. Sus ojos azules siempre habían llamado la atención halla donde fuese por su inusual brillo y color.
Y justo, ese día, estos se acababan de encontrar con sus antagonistas. Unos ojos sin expresión y sin color.
En realidad sentía pena por ese chico. No podía odiarle. Debía de haber vivido una triste y pobre vida.
Poco después se subió en el autobús de vuelta a casa mirando a todos los lados sin parar y muerta de miedo. Había sido un día agitado y agotador. No tenía fuerzas para más y aun estan mas aterroriza que nunca en su vida en unos pocos instantes se sumió en un profundo sueño del que solo la despertaría el conductor al llegar a Getafe.
Era muy tarde, las tres de la mañana, seguía muy alterada.
No podía ir a cada de Amy porque no quería asustarla, pero tampoco quería ir a su casa, ya que sus padres sabrian que les había engañado.
Solo le quedaba una solución
Clik.
Leo se despertó de repente. Hbía escuchado un ruido. Miró a su alrededor, al no ver nada volvió a dormirse cuando...
Clik.
Se levantó rapidamente y miró a su alrededor, buscando de donde venía en sonido.
Clik.
Miró a la ventana. Juraría que había venido de hay el ruido.
Cogío el bate de beisbol que tenía al lado y se aproximó a ella.
Al mirar vío a Cris con un puñado de piedrecitas en la mano.
Leo se relajo, pero al instante se volvió a poner tenso ¿Qué haría Cris a esas horas en la calle y en se cas?
Abrió la ventana y una piedrecita le impacto en toda la frente.
-¡Mierda Cris que ya me has despertado puedes para!- Dijo mientras se frotaba la frente.
Cris se sobresalto al ver que estaba allí.
-¡Lo siento Leo! No te vi- susurro.
-Esta bien no pasa nada ¿Pero que puedo saber que haces en mi casa a estas horas?
-Es que...no sabía a quien acudir...mis padres..¡Oh como se enteren! no quiero preocupar a nadie ...-Seguía hablando nerviosa, pero Leo la paró.
-¡Espera, espera! ¿No querías preocupar a nadie?
Esta bien, entra por la ventana y me lo cuentas todo.
Cris subio rápido la enredadera de la casa de Leo, teniendo practica, ya que de pequeños jugaban a ver quién era el que antes trepaba.
Al entrar Cris vió la misma habitación en la que siempre se escondía cuando tenía un problema y esta vez no iba a ser una excepción.
Leo estaba sentado en la cama poniendose su camiseta y Cris vió con la luz de la luna, su torso y musculos bien formados y pensó como podía tener esos musculos sin ir ninguna vez al ginasio y comiendo toda la comida basura que quería. En definitiva, el chico era raro.
Leo se la quedó mirando y ella se sento a su lado sintiendose por primera vez segura en toda la noche.
Leo le dio una mirada para que empezara a hablar.
-Veras...puff como empiezo...hay algo que no te he contado- empezó sin mirarle a los ojos- El otro día mis fotos de cuando era pequeña me fije que no hay ninguna con menos de------o con mi madre embarazaday empeze a buscarlas, cuando en un escalón encontre unos papeles- se detuvo para mirar a Leo, pero este estaba pensativo y no la miraba, ella siguió. Eran los papeles de mi adopción en un antiguo orfanato en un pueblo escondido y pequeño. No se lo conté a mis padres, solo se lo dije a Amy y decidí investigar por mi cuenta. Fuí hasta allí y hablé con la antigua cuidadora y me contó la catastrofe que pasó cuando yo me fuí. La cosa es que cuando salí del antiguo orfanato ya era de noche y sentí como alguien me seguía, corri hasta que llegue a un callejón sin salida, al acercarse vi que llevaba una espada y era un chico joven, de unos años más que nosotros, pero cuando me vió la cara se fue corriendo y...-
-¡Espera! ¡Espera! ¿Me estas diciendo que fuiste tu sola hasta allí? ¿ por la noche?- Leo sacudío la cabeza con impotencia.
Cris se quedo estrañada, ya era mayorcita para ir a donde quisiera ella sola.
-Leo soy lo suficientemente..-Leo la cortó.
-¡Si, ya lo veo!¡Sales tu sola y van y te ententa matar!- Leo se tranquilizo un poco- dijiste que llevaba una espada no.
-Si sería un loco que se habría escapado del siquiatrico o yo que se pero...-
-Como era- Dijo con voz grave.
A Cris no le gustaba nada como se estaba poniendo.
-Pes...tenía el pelo castaño, alta, guapo y con unos ojos grises que daban verdadero miedo- Cris se quedo ensemismada imaginandose de nuevo esos ojos que tantas emociones escondian.
Leo se levanto de improvisto de la cama y muy furioso empezó a dar golpes a todo lo que veía.
-¡Lo sabía!¡Se lo dije!¡Les dije que esto pasaría, que tarde o temprano te acabarían encontrando, pero no, ellos no me hicieron caso, dijeron que no pasaría que pensaban que estabas muerta y mira sia pasado! - Leo seguía despotricando cuando se escucharon unos pasos en el pasillo.
Los dos se quedaron quietos, atentos. Cuando derepente la puerta fue hechada abajo y aparecieron dos personas con espadas...¿¡ESPADAS?!
-¡Que esta pasando...!- El padre de Leo dijo con la espada en alto hasta que se dió cuenta de que en la habitación solo estaban ellos dos y al ver a Cris escondio tras su espalda la espada.
-H-Hola chicos- dijo nervioso-¿Ha que vienen esos ruidos a estas horas y que haces aqui Cristal?
-Si cielo ya es muy tarde para estar dando esas voces- Estaba diciendo la madre de Leo mientras que también intentaba disimular la espada. Pero Cris no era tonta y se había dado cuenta perfectamente de todo ¿Era todo esto una broma pesada? ¿Porqué todo el mundo tiene una espada?
-No hace falta que guardeis la espada ni que disimuleis, la han descubierto y tenemos que informar de esto ya- Leo se giro hacia ella.
-Te llevare a tu casa y allí te lo expicare todo, pero por favor haz todo lo que te diga y aunque pienses que no la merezco confia en mi vale.
Leo se dirigió a sus padres y empezó a hablar en susurros. las caras de estos cambiaban a todas las emociones conocidas. Cuando acabó de decirles lo que le tubiera que decir estos se fueron rapidamente. Leo se diriguió a ella y se la llevó de la mano hacía la puerta de salida por la parte trasera. Antes de salir cogió lo que parecía una espada, pero esta no era normal como la de sus padres, esta tenía un brillo especial parecido a la espada del chico del callejón.
-¿Porquè todo el mundo tiene una espada?- dijo Cris sin poder resistirse.
-Te lo explicare cuando lleguemos a tu casa- Dijo Leo viendose más protector que nunca.
-Pero esto es legal- señalo a la espada.
-Shhh.
Legaron rapidamente a casa de Cris gracias al rapido paso de Leo. No entraron por la puerta principal para no despertar a sus padres y entraran por la parte trasera. Subieron hasta su habitación. Nada más cerrar la puerta Cris atacóa Leo.
-¡Ya me estas contando todo lo que esta pasando aquí ahora mismo!- Dijo sentadolo en la cama y poniendose enfrente suya.
-Te lo contare pero sera mejor que te sientes a mi lado- La cogío de la mano y la sento enfrente suya y empezó a hablar.
LA VERDAD
Los dos tenían muchísimo miedo, aunque no por el mismo motivo.
Mientras ella lo sentía por su vida, él en cambio por un nuevo y extraño sentimiento.
Al verla, vio a una chica de su edad, todo en ella era muy bello, su rostro, su piel, su cabello, pero sobretodo sus ojos. Esos ojos cristalinos llenos de vida y luz.
Nicolas no sabía que le estaba pasando, estaba perdiendo facultades. No podía matarla, no podía hacerle daño. Pero esto no fue lo que mas le asustó, se sentía impulsado a protegerla de todo mal, pero sobretodo de el mismo. Y encima sabía todo lo que había pasado le parecía un *deja vú.
Sin poder contenerse más salio corriendo, debía huir de allí escapar de todo aquello.
Debía huir al cuartel e informarse a fondo, seguramente no le habrían contado toda la verdad, seguro que su padre había mandado que solo le contasen lo imprescindible. Por sus vidas se lo dirían, mas les valía sino querían que toda su furia y frustración cayera sobre ellos.
En ese mismo momento, Chris estaba atontada. No entendía nada de lo que había sucedido. Primero pensaba que la iba a matar una sombra. Después la sombra se detuvo justo en el momento en él que creía que estaba perdida. Y al final resultó que lo que la perseguía era un misterioso chico, que parecía poco mayor que ella.
Pero por raro que pareciera, lo que mas le había impresionado aquella noche fue la conexión que hubo entre sus miradas. Sus ojos azules siempre habían llamado la atención halla donde fuese por su inusual brillo y color.
Y justo, ese día, estos se acababan de encontrar con sus antagonistas. Unos ojos sin expresión y sin color.
En realidad sentía pena por ese chico. No podía odiarle. Debía de haber vivido una triste y pobre vida.
Poco después se subió en el autobús de vuelta a casa mirando a todos los lados sin parar y muerta de miedo. Había sido un día agitado y agotador. No tenía fuerzas para más y aun estan mas aterroriza que nunca en su vida en unos pocos instantes se sumió en un profundo sueño del que solo la despertaría el conductor al llegar a Getafe.
Era muy tarde, las tres de la mañana, seguía muy alterada.
No podía ir a cada de Amy porque no quería asustarla, pero tampoco quería ir a su casa, ya que sus padres sabrian que les había engañado.
Solo le quedaba una solución
Clik.
Leo se despertó de repente. Hbía escuchado un ruido. Miró a su alrededor, al no ver nada volvió a dormirse cuando...
Clik.
Se levantó rapidamente y miró a su alrededor, buscando de donde venía en sonido.
Clik.
Miró a la ventana. Juraría que había venido de hay el ruido.
Cogío el bate de beisbol que tenía al lado y se aproximó a ella.
Al mirar vío a Cris con un puñado de piedrecitas en la mano.
Leo se relajo, pero al instante se volvió a poner tenso ¿Qué haría Cris a esas horas en la calle y en se cas?
Abrió la ventana y una piedrecita le impacto en toda la frente.
-¡Mierda Cris que ya me has despertado puedes para!- Dijo mientras se frotaba la frente.
Cris se sobresalto al ver que estaba allí.
-¡Lo siento Leo! No te vi- susurro.
-Esta bien no pasa nada ¿Pero que puedo saber que haces en mi casa a estas horas?
-Es que...no sabía a quien acudir...mis padres..¡Oh como se enteren! no quiero preocupar a nadie ...-Seguía hablando nerviosa, pero Leo la paró.
-¡Espera, espera! ¿No querías preocupar a nadie?
Esta bien, entra por la ventana y me lo cuentas todo.
Cris subio rápido la enredadera de la casa de Leo, teniendo practica, ya que de pequeños jugaban a ver quién era el que antes trepaba.
Al entrar Cris vió la misma habitación en la que siempre se escondía cuando tenía un problema y esta vez no iba a ser una excepción.
Leo estaba sentado en la cama poniendose su camiseta y Cris vió con la luz de la luna, su torso y musculos bien formados y pensó como podía tener esos musculos sin ir ninguna vez al ginasio y comiendo toda la comida basura que quería. En definitiva, el chico era raro.
Leo se la quedó mirando y ella se sento a su lado sintiendose por primera vez segura en toda la noche.
Leo le dio una mirada para que empezara a hablar.
-Veras...puff como empiezo...hay algo que no te he contado- empezó sin mirarle a los ojos- El otro día mis fotos de cuando era pequeña me fije que no hay ninguna con menos de------o con mi madre embarazaday empeze a buscarlas, cuando en un escalón encontre unos papeles- se detuvo para mirar a Leo, pero este estaba pensativo y no la miraba, ella siguió. Eran los papeles de mi adopción en un antiguo orfanato en un pueblo escondido y pequeño. No se lo conté a mis padres, solo se lo dije a Amy y decidí investigar por mi cuenta. Fuí hasta allí y hablé con la antigua cuidadora y me contó la catastrofe que pasó cuando yo me fuí. La cosa es que cuando salí del antiguo orfanato ya era de noche y sentí como alguien me seguía, corri hasta que llegue a un callejón sin salida, al acercarse vi que llevaba una espada y era un chico joven, de unos años más que nosotros, pero cuando me vió la cara se fue corriendo y...-
-¡Espera! ¡Espera! ¿Me estas diciendo que fuiste tu sola hasta allí? ¿ por la noche?- Leo sacudío la cabeza con impotencia.
Cris se quedo estrañada, ya era mayorcita para ir a donde quisiera ella sola.
-Leo soy lo suficientemente..-Leo la cortó.
-¡Si, ya lo veo!¡Sales tu sola y van y te ententa matar!- Leo se tranquilizo un poco- dijiste que llevaba una espada no.
-Si sería un loco que se habría escapado del siquiatrico o yo que se pero...-
-Como era- Dijo con voz grave.
A Cris no le gustaba nada como se estaba poniendo.
-Pes...tenía el pelo castaño, alta, guapo y con unos ojos grises que daban verdadero miedo- Cris se quedo ensemismada imaginandose de nuevo esos ojos que tantas emociones escondian.
Leo se levanto de improvisto de la cama y muy furioso empezó a dar golpes a todo lo que veía.
-¡Lo sabía!¡Se lo dije!¡Les dije que esto pasaría, que tarde o temprano te acabarían encontrando, pero no, ellos no me hicieron caso, dijeron que no pasaría que pensaban que estabas muerta y mira sia pasado! - Leo seguía despotricando cuando se escucharon unos pasos en el pasillo.
Los dos se quedaron quietos, atentos. Cuando derepente la puerta fue hechada abajo y aparecieron dos personas con espadas...¿¡ESPADAS?!
-¡Que esta pasando...!- El padre de Leo dijo con la espada en alto hasta que se dió cuenta de que en la habitación solo estaban ellos dos y al ver a Cris escondio tras su espalda la espada.
-H-Hola chicos- dijo nervioso-¿Ha que vienen esos ruidos a estas horas y que haces aqui Cristal?
-Si cielo ya es muy tarde para estar dando esas voces- Estaba diciendo la madre de Leo mientras que también intentaba disimular la espada. Pero Cris no era tonta y se había dado cuenta perfectamente de todo ¿Era todo esto una broma pesada? ¿Porqué todo el mundo tiene una espada?
-No hace falta que guardeis la espada ni que disimuleis, la han descubierto y tenemos que informar de esto ya- Leo se giro hacia ella.
-Te llevare a tu casa y allí te lo expicare todo, pero por favor haz todo lo que te diga y aunque pienses que no la merezco confia en mi vale.
Leo se dirigió a sus padres y empezó a hablar en susurros. las caras de estos cambiaban a todas las emociones conocidas. Cuando acabó de decirles lo que le tubiera que decir estos se fueron rapidamente. Leo se diriguió a ella y se la llevó de la mano hacía la puerta de salida por la parte trasera. Antes de salir cogió lo que parecía una espada, pero esta no era normal como la de sus padres, esta tenía un brillo especial parecido a la espada del chico del callejón.
-¿Porquè todo el mundo tiene una espada?- dijo Cris sin poder resistirse.
-Te lo explicare cuando lleguemos a tu casa- Dijo Leo viendose más protector que nunca.
-Pero esto es legal- señalo a la espada.
-Shhh.
Legaron rapidamente a casa de Cris gracias al rapido paso de Leo. No entraron por la puerta principal para no despertar a sus padres y entraran por la parte trasera. Subieron hasta su habitación. Nada más cerrar la puerta Cris atacóa Leo.
-¡Ya me estas contando todo lo que esta pasando aquí ahora mismo!- Dijo sentadolo en la cama y poniendose enfrente suya.
-Te lo contare pero sera mejor que te sientes a mi lado- La cogío de la mano y la sento enfrente suya y empezó a hablar.
martes, 16 de junio de 2009
Premios
M e lo ha dado Solcis de: http://legado-shader.blogspot.com/ muchas gracias!!^^ Quien no halla leido todavía su historian leanla ya no pierdan el tienpo!!xD



Se lo doi a:
Analieta de: http://garabatosdeanalieta.blogspot.com porque lo que haces de ayudar a la gente me parece genial!!!^^
lunes, 15 de junio de 2009
Capítulo 6
Capítulo 6
UN DÍA EN LA TIERRA
Nícolas apareció en una calle muy concurrida. Todo estaba lleno de colores, la gente vestía unos extraños conjuntos.
El no sabía que hacer, su padre le había dado indicaciones de que esperase a Kate, ya que ella le daría las indicaciones de a quien buscar y a donde ir.
Fue preguntando a la gente que pasaba donde estaba la entrada al mercado principal, ya que allí debía reunirse con Kate.
Paro a un transeúnte, y este se le quedo mirando con cara de miedo y eso a Nícolas le pareció hasta un halago ya que le gustaba que aun estando en otro mundo todavía se le temía.
- perdone sabe donde se encuentra el mercado principal.-dijo con la voz menos intimidante que pudo, ya que no quería que a ese hombre le diera un infarto y tuviese que venir la policía.
- eee…siii..claro…esta unas calles más lejos, mire... vaya todo recto y al llegar a la segunda rotonda... gire a la derecha y ahí esta.-dijo todo esto sin mirarle ni una sola vez en la cara.
Nícolas se quedó pensando “ ¿Qué es una rotonda?,” como no tenia ni idea se lo pregunto al hombre, aunque dudaba si este le quedase mas fuerza de voluntad para seguir hablando y no salir corriendo
- Perdone pero a que se refiere con una rotonda.
El hombre se quedó perplejo sin saber que contestar.
- Pues una rotonda es… es… un gran circulo... por lo que los circulan los coches y... giran a su alrededor.
- A vale.- dijo dándose la vuelta y mirando a todos los lados haber si veía esa cosa extraña.
Nícolas andaba por la calle sin darse cuenta de que todo el mundo le miraba y que los grupitos de chiquillas de poco mas de dieciséis años se le quedaban observando y parecía que se les iba a caer la baba.
Cuando llegó al sitio que el hombre le había dicho se sentó en un banco a esperar a Kate.
Estuvo un rato observando a la gente, y sin darse cuenta se quedó dormido por el cansancio de ese día.
Después de la siesta, Nícolas se puso a observar todo lo que a su alrededor acontecía. En ese retrato que observaba, los niños no se entrenaban para la guerra, ni los padres parecían duros con ellos, al contrarío los niños correteaban por todos lados y sus padres se reían con ellos. Todos parecían muy felices. Nícolas también se fijo en las ropas, la gente llevaba trajes de varias piezas y todas con dibujos y colores muy diferentes, no había distinciones de ropa entre hombres y mujeres. Ambos podían llevar las mismas ropas y no eran castigados.
Pero de pronto alguien le tocó el hombro, Nícolas reaccionó al instante sacando su espada, cuando se dio cuenta de que era Kate.
- ¿te has asustado? – dijo en tono juguetón.
- No pero podía haberte matado. – dijo Nícolas con su habitual aspecto de seriedad guardando la espada.
De repente Kate se dio cuenta de que todo el mundo que pasaba por su lado se quedaba mirándoles, y no le extrañaba
- Pero como se te ocurre ir con estas ropas. No te dijeron que aquí tenías que ponerte otras ropas.
- No – dijo con tono indiferente.
- Pues habrá que hacer algo.- dijo con una sonrisa burlona.
- El que.-dijo sabiendo que se avecinaba algo malo
- Conozco unas tiendas donde creo que podrán remediar este pequeño contratiempo.
Se pasaron todo lo que quedaba de tarde de compras de un lado para otro comprando abundantes masas de ropa moderna que cualquier terrestre de diecinueve años llevaría.
La ropa que mas le gustó fueron unos vaqueros azul oscuro con rotos y un jersey ajustado de color negro.
Después también hicieron una visita a la peluquería donde a Nícolas le realizaron un corte moderno. Le cortaron parte de su larga melena morena, hasta dejarse la por debajo de las orejas en forma d capas y además le hicieron un flequillo corto hacía a un lado.
El resultado final fue espectacular, Nícolas parecía todavía mas guapo que antes, conservaba su aspecto de aires relieves, pero nadie diría que el chaval que tenían delante no era de aquel mundo.
- Bueno, yo creo que has quedado perfecto.
Nícolas se miró al espejo que tenía, el chico que tenía delante se parecía mucho a él, pero a menos que se fijaran bien nadie le podría reconocer fácilmente, además daba el pego en ese extraño mundo, de todas formas, su aspecto nunca había sido algo muy importante en su vida, para el era mas importante sus habilidades, su destreza con la espada, su rapidez…
- Y ahora que-dijo saliendo de la tienda.
- Ahora, nos vamos al cuartel para ponerte al día.-dijo con una sonrisita
Se subieron en un coche, Nícolas se sintió raro durante todo el viaje, había sufrido demasiadas novedades como para poder asimilarlas todas en un solo día.
Horas mas tardes llegaron a un pueblo, que Nícolas dedujo debido a que Kate aminoró la velocidad, que era donde se encontraba el cuartel.
Este según le pudo explicar Kate durante el viaje se llamaba valdeverdeja, y en el se encontraba el famoso humano de su misión, todo esto eso si, tendrían que profundizarlo, ya que Kate se lo había contado por encima.
Llegaron a una casa normal, con mucho patio y jardines, pero que parecía vieja y descuidada
- Es aquí – le dijo Kate – espera aquí mientras aviso a los otros de tu llegada.
- Esta bien .
Kate no tardó mas que un par de minutos en volver donde se encontraba Nícolas.
- Ya puedes pasar.
Nícolas salió del coche.
- Este es el cuartel. Me esperaba, no se, otra cosa.
- Pues esto es lo que pudimos conseguir.-dijo con resentimiento
Pasaron dentro. llegaron a una sala en la que había mucha gente, para tan poco espacio
Kate se dispuso a presentarlos.
- Nícolas – le llamó – te voy a presentar a la cuadrilla. Este – dijo señalando a un hombre viejo y bajito con gafas acurrucado en una esquina – es Alfred, se encarga de estudiar y analizar la conducta de los humanos, es nuestro mayor experto.- hizo una pausa antes de proseguir – aquí esta Collin es uno de los mejores arqueros de la corte, no se si le recordarás, además es un gran espía. Finalmente esta es Glenda – dijo señalando a una chica muy joven –ten cuidado con ella porque sabe bien lo que quiere-dijo echándole una mirada picarona-, se encarga de idear los planes y de distribuir las tareas. A los demás son irrelevantes. Son nuestros guardias, por si hay que entrar en batalla, aunque todavía no ha sucedido pero estoy deseando que ocurra. –dijo con la mirada perdida en sus pensamientos
De repente se le acerco la chica joven que le había dicho Kate que tuviese cuidado.
- Hola señor. Me llamo Glenda. Le gustaría que le pusiese al día sobre nuestra misión.
Dijo con una gran sonrisa. Ahora que se fijaba en ella solo tendría 16 años, pero era muy guapa.
Nícolas asintió con la cabeza, deseoso de que le pusiese al día de una vez.
- Hemos averiguado que el humano se encuentra aquí, en valdeverdeja. Hemos organizado un plan para llevárnosle. Usted le estará pendiente de el todo el rato hasta que se encuentre solo y traerlo a este lugar y mientras nosotros estaremos vigilando de que no ocurra ningún inconveniente. Luego regresará inmediatamente a la isla de Lauma con el como el rey ordenó.
Tras unos segundos de silencio, Glenda preguntó:
- Bueno, ¿Qué le parece el plan? – dijo
- Creo que todo esta correcto, pero necesito mas información sobre el humano. – dijo pensando en que ese plan no le gustaba mucho
Le entregaron un informe completo sobre el humano.
El, lo miro detenidamente. Y concluyo diciendo:
- Esta bien, pero me gustaría encargarme de el personalmente.-dijo mirándola con sus profundos ojos grises
- Mmmm, de acuerdo – dijo dubitativa, porque Glenda tenía miedo de lo que le podría ocurrir si le contradecía – aunque es muy peligroso ya que el humano tiene a “La Orden De Su Majestad”protegiéndola, no sería muy astuto por nuestra parte dejarte ir solo allí.
- No os preocupéis se cuidarme solito– le respondió Nícolas confiado.
Los otros le iban a replicar pero al ver su cara se callaron en seguida.
- ok... pero al menos deja que te acompañe uno de nosotros – dijo Glenda mirándole como diciendo “ llévame a mi”.
- He dicho que no hace falta, o es que nos hemos vuelto sordos de repente.- dijo arrogantemente.
Cansado de estar oyendo a esos incompetentes salió de esa casa que ya le empezaba a dar claustrofobia y se dirigió donde le habían dicho que se encontraba l humano para acabar de una vez tanta tontería y poder volver a la isla de Lauma.
Se dirigió al lugar donde le habían indicado, que por lo visto era un monasterio.” Genial y encima tengo que ir a ver a esos ridículos monjes” pensó.
Al llegar ya había oscurecido y dio gracias ya que no soportaba tener que volver a atravesar ese mini-bosque que tanto asco le daba.
Llamo a la puerta y huna monja sonriente le abrió la puerta aunque la risa se la congelo al ver quien era la visita.
- perdone estoy buscado a una persona que a estado aquí- dijo con la voz mas calmada posible, ya que no quería que la monja le cerrase la puerta y tuviese que saberlo a la fuerza, aunque eso no le importaba, lo que si le importaba es que eso daría la voz de alarma y ese día no le apetecía hacer una masacre.
- Eeee...si sí una joven estuvo aquí un rato y se acaba de ir, seguro que no la as visto cruzarse contigo por lo oscuro que esta pero si corres un poco la alcanzaras.-dijo precipitadamente y cerrando la puerta.
Y eso es lo que Nícolas hizo.
Echo a correr buscando con la mirada haber si la veía y fue cuando la vio.
Era una chica, de eso no tenía duda porque se le veía en su figura. Pero no podía alcanzarla porque sin saber como, esa chica corría mas rápido que él y eso era todo un logro y pensó que a lo mejor no iba a ser tan fácil capturarla como el creía. Cuando ya creía que la tenía llegó al pueblo.
Se escondió detrás de unos arbustos y la vio recuperando el aliento, como si no pudiese respirar y decidió aprovechar ese momento para cogerla, pero piso una rama y la chica volvió a echar a correr, pero no con tanta fuerza y Nícolas la siguió. Llegaron a un callejón sin salida y el se dispuso a sacar la espadas por si oponía resistencia cuando ella grito y la consiguió ver con claridad.
UN DÍA EN LA TIERRA
Nícolas apareció en una calle muy concurrida. Todo estaba lleno de colores, la gente vestía unos extraños conjuntos.
El no sabía que hacer, su padre le había dado indicaciones de que esperase a Kate, ya que ella le daría las indicaciones de a quien buscar y a donde ir.
Fue preguntando a la gente que pasaba donde estaba la entrada al mercado principal, ya que allí debía reunirse con Kate.
Paro a un transeúnte, y este se le quedo mirando con cara de miedo y eso a Nícolas le pareció hasta un halago ya que le gustaba que aun estando en otro mundo todavía se le temía.
- perdone sabe donde se encuentra el mercado principal.-dijo con la voz menos intimidante que pudo, ya que no quería que a ese hombre le diera un infarto y tuviese que venir la policía.
- eee…siii..claro…esta unas calles más lejos, mire... vaya todo recto y al llegar a la segunda rotonda... gire a la derecha y ahí esta.-dijo todo esto sin mirarle ni una sola vez en la cara.
Nícolas se quedó pensando “ ¿Qué es una rotonda?,” como no tenia ni idea se lo pregunto al hombre, aunque dudaba si este le quedase mas fuerza de voluntad para seguir hablando y no salir corriendo
- Perdone pero a que se refiere con una rotonda.
El hombre se quedó perplejo sin saber que contestar.
- Pues una rotonda es… es… un gran circulo... por lo que los circulan los coches y... giran a su alrededor.
- A vale.- dijo dándose la vuelta y mirando a todos los lados haber si veía esa cosa extraña.
Nícolas andaba por la calle sin darse cuenta de que todo el mundo le miraba y que los grupitos de chiquillas de poco mas de dieciséis años se le quedaban observando y parecía que se les iba a caer la baba.
Cuando llegó al sitio que el hombre le había dicho se sentó en un banco a esperar a Kate.
Estuvo un rato observando a la gente, y sin darse cuenta se quedó dormido por el cansancio de ese día.
Después de la siesta, Nícolas se puso a observar todo lo que a su alrededor acontecía. En ese retrato que observaba, los niños no se entrenaban para la guerra, ni los padres parecían duros con ellos, al contrarío los niños correteaban por todos lados y sus padres se reían con ellos. Todos parecían muy felices. Nícolas también se fijo en las ropas, la gente llevaba trajes de varias piezas y todas con dibujos y colores muy diferentes, no había distinciones de ropa entre hombres y mujeres. Ambos podían llevar las mismas ropas y no eran castigados.
Pero de pronto alguien le tocó el hombro, Nícolas reaccionó al instante sacando su espada, cuando se dio cuenta de que era Kate.
- ¿te has asustado? – dijo en tono juguetón.
- No pero podía haberte matado. – dijo Nícolas con su habitual aspecto de seriedad guardando la espada.
De repente Kate se dio cuenta de que todo el mundo que pasaba por su lado se quedaba mirándoles, y no le extrañaba
- Pero como se te ocurre ir con estas ropas. No te dijeron que aquí tenías que ponerte otras ropas.
- No – dijo con tono indiferente.
- Pues habrá que hacer algo.- dijo con una sonrisa burlona.
- El que.-dijo sabiendo que se avecinaba algo malo
- Conozco unas tiendas donde creo que podrán remediar este pequeño contratiempo.
Se pasaron todo lo que quedaba de tarde de compras de un lado para otro comprando abundantes masas de ropa moderna que cualquier terrestre de diecinueve años llevaría.
La ropa que mas le gustó fueron unos vaqueros azul oscuro con rotos y un jersey ajustado de color negro.
Después también hicieron una visita a la peluquería donde a Nícolas le realizaron un corte moderno. Le cortaron parte de su larga melena morena, hasta dejarse la por debajo de las orejas en forma d capas y además le hicieron un flequillo corto hacía a un lado.
El resultado final fue espectacular, Nícolas parecía todavía mas guapo que antes, conservaba su aspecto de aires relieves, pero nadie diría que el chaval que tenían delante no era de aquel mundo.
- Bueno, yo creo que has quedado perfecto.
Nícolas se miró al espejo que tenía, el chico que tenía delante se parecía mucho a él, pero a menos que se fijaran bien nadie le podría reconocer fácilmente, además daba el pego en ese extraño mundo, de todas formas, su aspecto nunca había sido algo muy importante en su vida, para el era mas importante sus habilidades, su destreza con la espada, su rapidez…
- Y ahora que-dijo saliendo de la tienda.
- Ahora, nos vamos al cuartel para ponerte al día.-dijo con una sonrisita
Se subieron en un coche, Nícolas se sintió raro durante todo el viaje, había sufrido demasiadas novedades como para poder asimilarlas todas en un solo día.
Horas mas tardes llegaron a un pueblo, que Nícolas dedujo debido a que Kate aminoró la velocidad, que era donde se encontraba el cuartel.
Este según le pudo explicar Kate durante el viaje se llamaba valdeverdeja, y en el se encontraba el famoso humano de su misión, todo esto eso si, tendrían que profundizarlo, ya que Kate se lo había contado por encima.
Llegaron a una casa normal, con mucho patio y jardines, pero que parecía vieja y descuidada
- Es aquí – le dijo Kate – espera aquí mientras aviso a los otros de tu llegada.
- Esta bien .
Kate no tardó mas que un par de minutos en volver donde se encontraba Nícolas.
- Ya puedes pasar.
Nícolas salió del coche.
- Este es el cuartel. Me esperaba, no se, otra cosa.
- Pues esto es lo que pudimos conseguir.-dijo con resentimiento
Pasaron dentro. llegaron a una sala en la que había mucha gente, para tan poco espacio
Kate se dispuso a presentarlos.
- Nícolas – le llamó – te voy a presentar a la cuadrilla. Este – dijo señalando a un hombre viejo y bajito con gafas acurrucado en una esquina – es Alfred, se encarga de estudiar y analizar la conducta de los humanos, es nuestro mayor experto.- hizo una pausa antes de proseguir – aquí esta Collin es uno de los mejores arqueros de la corte, no se si le recordarás, además es un gran espía. Finalmente esta es Glenda – dijo señalando a una chica muy joven –ten cuidado con ella porque sabe bien lo que quiere-dijo echándole una mirada picarona-, se encarga de idear los planes y de distribuir las tareas. A los demás son irrelevantes. Son nuestros guardias, por si hay que entrar en batalla, aunque todavía no ha sucedido pero estoy deseando que ocurra. –dijo con la mirada perdida en sus pensamientos
De repente se le acerco la chica joven que le había dicho Kate que tuviese cuidado.
- Hola señor. Me llamo Glenda. Le gustaría que le pusiese al día sobre nuestra misión.
Dijo con una gran sonrisa. Ahora que se fijaba en ella solo tendría 16 años, pero era muy guapa.
Nícolas asintió con la cabeza, deseoso de que le pusiese al día de una vez.
- Hemos averiguado que el humano se encuentra aquí, en valdeverdeja. Hemos organizado un plan para llevárnosle. Usted le estará pendiente de el todo el rato hasta que se encuentre solo y traerlo a este lugar y mientras nosotros estaremos vigilando de que no ocurra ningún inconveniente. Luego regresará inmediatamente a la isla de Lauma con el como el rey ordenó.
Tras unos segundos de silencio, Glenda preguntó:
- Bueno, ¿Qué le parece el plan? – dijo
- Creo que todo esta correcto, pero necesito mas información sobre el humano. – dijo pensando en que ese plan no le gustaba mucho
Le entregaron un informe completo sobre el humano.
El, lo miro detenidamente. Y concluyo diciendo:
- Esta bien, pero me gustaría encargarme de el personalmente.-dijo mirándola con sus profundos ojos grises
- Mmmm, de acuerdo – dijo dubitativa, porque Glenda tenía miedo de lo que le podría ocurrir si le contradecía – aunque es muy peligroso ya que el humano tiene a “La Orden De Su Majestad”protegiéndola, no sería muy astuto por nuestra parte dejarte ir solo allí.
- No os preocupéis se cuidarme solito– le respondió Nícolas confiado.
Los otros le iban a replicar pero al ver su cara se callaron en seguida.
- ok... pero al menos deja que te acompañe uno de nosotros – dijo Glenda mirándole como diciendo “ llévame a mi”.
- He dicho que no hace falta, o es que nos hemos vuelto sordos de repente.- dijo arrogantemente.
Cansado de estar oyendo a esos incompetentes salió de esa casa que ya le empezaba a dar claustrofobia y se dirigió donde le habían dicho que se encontraba l humano para acabar de una vez tanta tontería y poder volver a la isla de Lauma.
Se dirigió al lugar donde le habían indicado, que por lo visto era un monasterio.” Genial y encima tengo que ir a ver a esos ridículos monjes” pensó.
Al llegar ya había oscurecido y dio gracias ya que no soportaba tener que volver a atravesar ese mini-bosque que tanto asco le daba.
Llamo a la puerta y huna monja sonriente le abrió la puerta aunque la risa se la congelo al ver quien era la visita.
- perdone estoy buscado a una persona que a estado aquí- dijo con la voz mas calmada posible, ya que no quería que la monja le cerrase la puerta y tuviese que saberlo a la fuerza, aunque eso no le importaba, lo que si le importaba es que eso daría la voz de alarma y ese día no le apetecía hacer una masacre.
- Eeee...si sí una joven estuvo aquí un rato y se acaba de ir, seguro que no la as visto cruzarse contigo por lo oscuro que esta pero si corres un poco la alcanzaras.-dijo precipitadamente y cerrando la puerta.
Y eso es lo que Nícolas hizo.
Echo a correr buscando con la mirada haber si la veía y fue cuando la vio.
Era una chica, de eso no tenía duda porque se le veía en su figura. Pero no podía alcanzarla porque sin saber como, esa chica corría mas rápido que él y eso era todo un logro y pensó que a lo mejor no iba a ser tan fácil capturarla como el creía. Cuando ya creía que la tenía llegó al pueblo.
Se escondió detrás de unos arbustos y la vio recuperando el aliento, como si no pudiese respirar y decidió aprovechar ese momento para cogerla, pero piso una rama y la chica volvió a echar a correr, pero no con tanta fuerza y Nícolas la siguió. Llegaron a un callejón sin salida y el se dispuso a sacar la espadas por si oponía resistencia cuando ella grito y la consiguió ver con claridad.
viernes, 12 de junio de 2009
Capítulo 5
Capítulo 5
EL MONASTERIO
“Cuanto estruendo” pensó Chris. Ella había oído hablar de las famosísimas fiestas de valdeverdeja, pero nunca se las había imaginado así.
Todo el mundo se conocieran o no, se trataba como si fueran viejos amigos, no parecía que hubiese peleas, pero si unos cuantos jóvenes haciendo botellón por las calles. Todo era tranquilo pero a la vez muy entretenido y lúdico.
Daba gracias de que las calles estuvieran abarrotadas de gente, así podría preguntarlas la localización del convento en el que se encontraba la única superviviente de la masacre. Chris no paraba de reprocharse su ineptitud al no haberse informado sobre cualquier cosa relacionada con el orfanato. Había parecido una tonta hablando con el conductor y dando por hecho que el orfanato iba a estar ahí, enterito a su disposición. Pero ahora no tenía tiempo para lamentarse tenía que encontrar a la antigua enfermera y rezar para que esta la cuente algo que le ayude a tapar algunos huecos de su pasado, algunos huecos que le ayuden a conseguir averiguar, quien es en realidad.
Caminó sin rumbo hasta que vio que por si sola no iba a ser capaz de encontrar el convento así que como la gente estaba de tan buen humar, seguramente no les importaría contestar a unas preguntas. Chris paró al primero que vio con cara de saber la localización del convento:
- Perdone, me podría ayudar, es que me he perdido.- dijo Chris con toda su buena educación.
- Por supuesto monada, ¿En qué puedo servirte?-dijo un joven de unos cerca de treinta años y con cara amigable.
- Pues verá, estoy buscando el convento Nuestra Señora de (HABRÁ QUE PONER UN NOMBRE), me han dicho que esta a las afueras, pero es que no lo encuentro por ningún lado.
- Claro, es que no esta dentro del pueblo, ves aquel camino – se lo señaló con el dedo, y Chris asintió con la cabeza – pues te conducirá directamente hasta él. No tiene perdida. Se tardan unos quince minutos en llegar pero durante el trayecto te encontrarás un paisaje precioso.
- Muchas gracias – se despidió Chris.
- De nada muchacha.
Chris cogió el camino que le había indicado aquel ciudadano, y tenía razón en todo. El paisaje que Chris vio era espectacular.
Todo era muy verde, los árboles eran robustos y frondosos y estaban llenos de hermosas flores de vivos colores: blancas rojas, amarillentas e incluso rosáceos. Todo adjetivo era escaso para describir todo lo hermoso que era. No solo las plantas y los animales, sino el vínculo que parecía ver entre ambas partes. Cualquier persona hubiese deseado ver un mundo así, sin violencia, sin guerras ni atentados, solo la paz de la felicidad de vivir.
Al final el camino se le hizo cortó y se prometió que traería a su madre a ver ese ejemplar espectáculo de la naturaleza.
Cuando llegó al convento, este le pareció muy simple comparado con todo lo que anteriormente había visto.
“No todo puede ser igual de bello” se consoló Chris.
El convento era muy pequeño y se encontraba medio en ruinas a pesar de que no parecía tener mas de cincuenta años. El estilo arquitectónico era muy pobre, incluso una chabola parecía más acogedora a su lado.
“Como podrán vivir aquí, esto no puede estar adaptado para que nadie pueda vivir. Ya comprendo porque esta alejado del pueblo. Empañaría su imagen frente al turismo y perdería todas las ganancias. Y parecían tontos estos pueblerinos”.
Chris tubo cuidado al subir los escalones, pues parecían el hogar perfecto de las termitas. La puerta tampoco es que estuviese bien, pero Chris se conformó con que no se le cayese encima al abrirla.
- Hola, ¿Hay alguien ahí? – preguntó Chris asustada.
Nunca le habían gustado los lugares religiosos. No le gustaba su olor y encima tenía un trauma desde que era pequeña con las esculturas religiosas de los santos.
De pronto se oyeron unos ligeros pasos que le erizaron los vellos a Chris.
- Si en que puedo servirte. – le dijo la monja con un tono amable.
- Pues verá… no se como explicarle esto. Estoy buscando a una Hermana suya que antes trabajó en el orfanato del pueblo. No quiero traerla problemas, ni que se sienta mal. Solo quiero hacerle unas preguntas.
- No sé si será posible la hermana Sofí no esta para que la incordien y, menos con ese tema.- dijo un poco en molesta.
- Por favor señora solo será un momento.-dijo Chris con voz persuasiva.
La monja lo pensó durante unos instantes hasta que con cara de resignación dijo:
- Bueno esta bien pasa, da igual ya que la hermana Sofia no a dicho palabra en todo este tiempo.-dijo con indiferencia.
La condujeron a donde estaba.
Por dentro todavía se encontraba en peor estado que afuera, donde por lo menos se podía contemplar el paisaje. En cada sitio había un monje distinto que realizaba diversas tareas, ya fuesen cuidar las plantas, trabajar en las cocinas y demás labores, el caso es que ese monasterio estaba lleno.
Al parecer esas personas eran gente sin hogar que poco a poco fueron llenando el monasterio con la idea de entregarse a Dios.
La hermana condujo a Chris por una serie de largos pasillos, donde cualquier persona se perdería si no llevase a alguien que los conociese como la palma de su mano.
Se detuvieron en la ultima puerta situada en él que ella creía que era el pasillo más alejado de la puerta principal del monasterio.
La monja rompió silencio con el que habían estado mientras la conducía por el monasterio:
-No creo que te sirva de mucho, ya que en todos estos años la hermana sofí no a pronunciado ninguna palabra, pero si tu quieres intentarlo...-dijo encogiéndose de hombros- pero te advierto, la hermana sofí tiene mal el corazón y si te pide que te vayas o la dejes en paz lo haces ¿entendido?-dijo mientras abría la puerta.
La habitación estaba totalmente a oscuras pero no pareció extrañar a la monja.
- Hermana sofí, una joven vino preguntando por usted, las dejo para que hablen.-dijo empujando a Chris dentro y cerrando la puerta tras de sí.
Una vez que se acostumbro a la luz, Chris pudo ver un poco mejor, y se puso a contemplar la habitación.
en una silla, que se encontraba en un rincón, estaba sentada una persona.
Era una mujer de no más de 45 años pero aparentaba 70. tenía la cara un poco desfigurada y desgastada y parecía estar perdida en tiempos pasados, como todas las monjas y monjes de ese monasterio, iba vestida con una túnica marrón, con un cinturón atado a la cintura.
Chris no sabia que hacer si acercarse o no pero ya estaba allí y no se iría sin saber la verdad.
Se aproximo a ella y dijo con la voz más educada que pudo:
-hola me llamo cristal Aranda y venido porque me dijeron que usted estuvo trabajando en el orfanato nunca jamás y me gustaría preguntarle unas cosas- dijo con voz insegura pensando que esa mujer no le contestaría
Y así fue o eso creía porque cuando ya había decidido irse ya que la señora no decía ni palabra... habló.
-Si, yo trabaje allí - dijo con la mirada perdida.
Chris no supo que responder.
Su voz la había pillado por sorpresa. Era débil y ronca, el aspecto que tiene una voz cuando lleva tiempo sin usarse.
Chris volvió a la realidad. Y comenzó a pensar cuales serían las preguntas adecuadas para no ofender a aquella pobre mujer.
Miro a su alrededor, se encontraban en una sala oscura y fría, en la que cualquier persona cuerda no se atrevería a vivir. Fijándose bien, se dio cuenta de que había solo una cama pequeña y una cómoda, a su lado se encontraba una ventana llena de moho y con una verja que la cubría entera, se dispuso a subir las persianas con el propósito de ver mejor.
-¡NO! Por favor no las subas no quiero quedarme ciega, ¿Sabes cuanto tiempo llevo sin ver la luz del día? – no espero a que Chris respondiera.- ¡ Dieciocho años! Me da pavor solo de pensar en volver a verles, no podría…..-Sé cayo sin poder continuar.
Chris no sabía de que hablaba, le parecía que esa mujer estaba loca y que no le podría ayudar en nada, pero cuando se iba a dar la vuelta para irse sin esperanzas de poder descubrir de donde venía, una voz la sorprendió:
- No te recordaba así Chris has cambiado mucho.
Chris se dio la vuelta, no se podía creer lo que estaba oyendo ¿Cómo esa mujer podía conocer su nombre?
Se acerco poco a poco y se sentó en una silla al lado de ella.
Estaba en estado de sock, pero no podía dejar la oportunidad de preguntarle todas sus dudas:
- Pero… pero – la costó arrancar - ¿Cómo es posible que me conozcas?
- Claro que te conozco Chris, es más te conozco desde que tenías dos meses, justo cuando llegué al orfanato.
Chris se quedo muda, no se lo podía creer antes de que pudiese reaccionar sofí siguió hablar.
- Cuando yo llegue al orfanato Nunca Jamás era una joven enfermera de poco mas de 27 años, y solo pensaba en trabajar bien y en cuidar a todos los niños que pudiese. Cuando levaba allí un mes, paso algo, alguien vino diciendo que había una niña abandonada en el camino. Rápidamente nuestros médicos y algunas enfermeras fueron al lugar donde se encontraba ese bebe. Yo me encontraba entre ellos. Cuando llegamos vimos a una niña de menos de un mes bien envuelta en una manta. Estaba despierta y tenía una mirada que nunca podré olvidar. Sus ojos eran de un color azul cristalino, el color más puro que habíamos visto nunca.- hizo una pausa para tomar aire. Chris parecía ida como si no estuviese en esa habitación. La monja siguió hablando- La llevamos rápidamente a examinar, para ver si estaba en buenas condiciones. Nos quedamos sorprendidos al ver que estaba perfectamente y muy bien cuidada. La dejaron en una habitación con la esperanza que llegase alguien que la conociese y se la llevase. El tiempo pasaba y nadie llegaba y la niña cada vez estaba más sola, y yo no pude quedarme al margen y decidí cuidarla. La cambiaba el pañal, la lavaba, jugaba con ella....la vi crecer. Como no sabíamos como se llamaba decidimos llamarla Christal, por el color cristalino de sus ojos.- concluyo con voz cansada, como si no la quedasen muchas fuerzas ya.
Chris seguía sin reaccionar, pasaron unos minutos y por fin pudo pensar con claridad.
No es que fuese tan raro e increíble, ya se esperaba algo así. Que sus padres la habían abandonado y que otra familia la había adoptado, aunque esto lo presentía siempre tenía la duda de sí era una mentira o si ella estaba equivocada, pero....ahora ya no había duda en ella.
De repente todo un torrente de preguntas le vinieron a la cabeza ¿quién eran sus padres?, ¿Cómo podría encontrarlos?¿Qué fue lo que paso?¿A que edad se marcho?
Chris miro a la señora, no parecía que tuviera fuerza para responder, por lo que le pregunto la que más incertidumbre le causa.
-perdone... ¿qué fue lo que le paso al orfanato cuando yo me fui? El conductor del autobús me dijo que hubo una masacre y que solo sobrevivió usted - cuando Chris dijo esto la cara de sofí se ensombreció y unas lagrimas se le deslizaron suavemente por la mejilla.
- fue algo horroroso, todo comenzó la misma mañana que te adoptaron los señores Aranda. Llegaron muy temprano, ya lo habían arreglado todo por teléfono con Franc Smith, el director, y solo faltaba que te recogiesen. Eran una familia amable, simpática y buena, yo sabía que con ellos no tendrías ningún tipo de problemas, pero aun así no podía impedir que una gran tristeza me recorriese por todo el cuerpo. Llevaba cuidándote dos años, los dos años más cortos , pero a la vez los mas plenos de mi vida y me parecía injusto que te arrebataran tan pronto de mí. Vi desde lejos como te entregaban a esa familia y como se alejaban en su coche. Muy triste me fui a hacer mi trabajo con la idea de que eso me distrajese. Ya por la tarde todo el mundo sabía que te habías ido y ese día el comedor estaba muy silencioso, hasta que de repente un ruido atronador llego del piso de arriba.- se quedo callada incapaz de seguir ablando.
Chris espero paciente unos instantes y la hermana siguió hablando.
-Lo sucedido a continuación no lo recuerdo bien, fue todo demasiado rápido. Nosotros los cuidadores del comedor subimos rápidamente para saber que es lo que había sucedido. Cuando llegamos no veíamos nada más que sangre y cuerpos de niños sin vida por todos lados. Algunos nos dimos cuenta de lo que pasaba en seguida y salimos corriendo para avisar a los demás y poder huir...pero no nos dio tiempo. No recuerdo bien sus aspectos, pero eran unos hombres corpulento e iban armados con espadas, no eran unas espadas normales, desprendían unos destellos inhumanos, pero tampoco lo puedo asegurar ya que estaban todas teñidas de sangre y puede que en ese momento me imaginase cosas con la tensión del momento. Los hombres se aproximaron con sus espadas a matarnos y lo consiguieron, pero se olvidaron de mi. Cuando cuatro hombres se abalanzaron a mis compañeros yo conseguí esquivarlos pero no sin que una de sus espadas me cortase media cara- un escalofrío recorrió el cuerpo de Chris al fijarse bien es la cara desfigurada de la mujer.- conseguí esconderme detrás de unos muebles tirados por el suelo. No podía respirar, me moría de dolor, sangraba a chorros, pero me quede allí rezando como nunca lo había echo. Cuando creía que ya estaba muerta la policía y los servicios médicos llegaron. Tarde mucho en recuperarme y todavía lo estoy haciendo. Cuando me llevaron al hospital de valdeverdeja, ya que era el más cercano, me dijeron que solo había sobrevivido yo y que tanto los huérfanos como los cuidadores y médicos habían muerto, y que no habían encontrados a los causantes ya que estos habían desaparecido y nadie se podía explicar como, y eso que la policía había llegado enseguida y del orfanato no habían visto salir a nadie. Cuando salí del hospital me daba demasiado miedo todo. No salía de mi casa por miedo y pensé que solo me quedaba un sitio donde podría estar segura, ya que me había salvado una vez. Hice mis maletas, vendí mi casa y me vine a vivir aquí. El problema era que aquí tampoco me sentía segura, por lo que me quedaba siempre en mi cuarto.-dijo concluyendo y limpiándose las lagrimas.
Chris se quedo dirigiendo todo aquello pero se le vino a la cabeza algo que le había dicho la otra monja.
- perdone, vale que usted se quedase aquí por miedo pero ¿por qué no hablaba con nadie?.- dijo extrañada
-ooh! Jajaja eso te han dicho jajaja-dijo riendo- yo no es que no hablara con ellos es que ellos no hablaban conmigo. Al llegar no me salía casi ninguna palabra, me comunique por signos ya que no me salía la voz en ese momento. A raíz de eso la gente se creyó que era muda o que tenia una rara enfermedad y siempre que me hablaban lo hacían por signos, y como a mi no me apetecía explicarles que podía hablar les deje que siguieran pensando eso-dijo concluyendo con una sonrisita.
Chris se río con ella, pensar que esa mujer la había criado le resultaba muy extraño, pero a la vez la reconfortaba, ya que sabiendo que esa mujer amable y simpática se había ocupado de ella y no alguien peor la tranquilizaba.
Chris miro su reloj y se dio cuenta que era más tarde de lo que ella se había creído. Quería quedarse y seguir hablando pero si lo hacía no creía que Amy la pudiese cubrir más tiempo.
- lo siento sofí pero e de irme no quiero que mis...padres se enfaden- dijo preocupada porque había dudado si llamar a sus padres por su nombre.
- Oh! Claro, claro no te preocupes puedes irte tranquila- dijo un poco apenada
- Pero si no le molesta me gustaría volver a venir- dijo Chris dubitativa por si esa idea a la mujer no le agradaba.
- ¡ Claro que no! Puedes venir siempre que quieras.- dijo mucho más animada y con una sonrisa.
- Así lo haré no se preocupe- dijo levantándose y despidiéndose con la mano mientras salía.
- Por cierto Chris, fuiste lo mas parecido que tuve a una hija y te quiero dar las gracias por ello.
- No, quien te tiene que dar las gracias soy yo. Tu me cuidaste cuando nadie se preocupaba por mi, por ello muchas gracias. – y se fue cerrando la puerta suavemente
Cuando salió del monasterio ya había anochecido y no se veía nada.
Aquel sitio tan hermoso de por la mañana ahora no lo parecía. Los árboles parecían que te observaban y se escuchaban ruidos demasiados espeluznantes como para no asustar. Cuando ya llevaba medio camino recorrido escucho un ruido detrás suya. No espero a girarse y mirar que era ya que su instinto le decía que debía de correr y así lo hizo.
No sabía donde iba pero si que iba demasiado rápido como para que la cogieran y cuando ya no podía correr más apareció en una calle.
Estaba de vuelta en valdeverdeja. No se había dado cuenta, pero en menos de cinco minutos había corrido la distancia que esta mañana le había llevado veinte minutos.
Cuando pudo recuperar el oxigeno se giro a ver si lo que la seguía, seguía hay. No vio nada y Chris se río de lo estúpida que había sido pensando que la seguía algo, ya que podía a ver sido cualquier animalito que pasaba por hay el que había producido el ruido que había escuchado.
De pronto un crack producido al partirse una rama , la hizo recordar su presentimiento. Aterrorizada, su primer impulsó fue correr, correr como nunca lo había hecho, correr por salvar su vida. No conocía los caminos del lugar, pero no la importaba, lo único que quería era correr y rezar para no cansarse nunca.
Pero tan absorta estaba en correr que no se dio cuenta de que había una roca delante y… se tropezó con ella.
En el suelo, se dio cuenta de que lo que le seguía no era un animal. Una oscura sombra le seguía. Se levanto de un saltó pensando “ No hay dolor, no hay dolor” y volvió a correr. Así prosiguió hasta que se encontró con callejón sin salida.
La sombra cada vez se encontraba mas y mas cerca, pero con la oscuridad de la noche, Chris no conseguía verla la cara. Lo que si consiguió a percibir es que en la mano izquierda llevaba una espada, en ese momento Chris tragó saliva, nunca había oído hablar de asesinos con espadas, eso estaba muy anticuado, a menos que… formara parte de los mismos que asaltaran el orfanato.
La sombra se detuvo frente a ella y Chris tuvo el impulso de chillar, la sombra se paró en seco al escuchar su grito y por fin Chris vio la cara de su atacante.
EL MONASTERIO
“Cuanto estruendo” pensó Chris. Ella había oído hablar de las famosísimas fiestas de valdeverdeja, pero nunca se las había imaginado así.
Todo el mundo se conocieran o no, se trataba como si fueran viejos amigos, no parecía que hubiese peleas, pero si unos cuantos jóvenes haciendo botellón por las calles. Todo era tranquilo pero a la vez muy entretenido y lúdico.
Daba gracias de que las calles estuvieran abarrotadas de gente, así podría preguntarlas la localización del convento en el que se encontraba la única superviviente de la masacre. Chris no paraba de reprocharse su ineptitud al no haberse informado sobre cualquier cosa relacionada con el orfanato. Había parecido una tonta hablando con el conductor y dando por hecho que el orfanato iba a estar ahí, enterito a su disposición. Pero ahora no tenía tiempo para lamentarse tenía que encontrar a la antigua enfermera y rezar para que esta la cuente algo que le ayude a tapar algunos huecos de su pasado, algunos huecos que le ayuden a conseguir averiguar, quien es en realidad.
Caminó sin rumbo hasta que vio que por si sola no iba a ser capaz de encontrar el convento así que como la gente estaba de tan buen humar, seguramente no les importaría contestar a unas preguntas. Chris paró al primero que vio con cara de saber la localización del convento:
- Perdone, me podría ayudar, es que me he perdido.- dijo Chris con toda su buena educación.
- Por supuesto monada, ¿En qué puedo servirte?-dijo un joven de unos cerca de treinta años y con cara amigable.
- Pues verá, estoy buscando el convento Nuestra Señora de (HABRÁ QUE PONER UN NOMBRE), me han dicho que esta a las afueras, pero es que no lo encuentro por ningún lado.
- Claro, es que no esta dentro del pueblo, ves aquel camino – se lo señaló con el dedo, y Chris asintió con la cabeza – pues te conducirá directamente hasta él. No tiene perdida. Se tardan unos quince minutos en llegar pero durante el trayecto te encontrarás un paisaje precioso.
- Muchas gracias – se despidió Chris.
- De nada muchacha.
Chris cogió el camino que le había indicado aquel ciudadano, y tenía razón en todo. El paisaje que Chris vio era espectacular.
Todo era muy verde, los árboles eran robustos y frondosos y estaban llenos de hermosas flores de vivos colores: blancas rojas, amarillentas e incluso rosáceos. Todo adjetivo era escaso para describir todo lo hermoso que era. No solo las plantas y los animales, sino el vínculo que parecía ver entre ambas partes. Cualquier persona hubiese deseado ver un mundo así, sin violencia, sin guerras ni atentados, solo la paz de la felicidad de vivir.
Al final el camino se le hizo cortó y se prometió que traería a su madre a ver ese ejemplar espectáculo de la naturaleza.
Cuando llegó al convento, este le pareció muy simple comparado con todo lo que anteriormente había visto.
“No todo puede ser igual de bello” se consoló Chris.
El convento era muy pequeño y se encontraba medio en ruinas a pesar de que no parecía tener mas de cincuenta años. El estilo arquitectónico era muy pobre, incluso una chabola parecía más acogedora a su lado.
“Como podrán vivir aquí, esto no puede estar adaptado para que nadie pueda vivir. Ya comprendo porque esta alejado del pueblo. Empañaría su imagen frente al turismo y perdería todas las ganancias. Y parecían tontos estos pueblerinos”.
Chris tubo cuidado al subir los escalones, pues parecían el hogar perfecto de las termitas. La puerta tampoco es que estuviese bien, pero Chris se conformó con que no se le cayese encima al abrirla.
- Hola, ¿Hay alguien ahí? – preguntó Chris asustada.
Nunca le habían gustado los lugares religiosos. No le gustaba su olor y encima tenía un trauma desde que era pequeña con las esculturas religiosas de los santos.
De pronto se oyeron unos ligeros pasos que le erizaron los vellos a Chris.
- Si en que puedo servirte. – le dijo la monja con un tono amable.
- Pues verá… no se como explicarle esto. Estoy buscando a una Hermana suya que antes trabajó en el orfanato del pueblo. No quiero traerla problemas, ni que se sienta mal. Solo quiero hacerle unas preguntas.
- No sé si será posible la hermana Sofí no esta para que la incordien y, menos con ese tema.- dijo un poco en molesta.
- Por favor señora solo será un momento.-dijo Chris con voz persuasiva.
La monja lo pensó durante unos instantes hasta que con cara de resignación dijo:
- Bueno esta bien pasa, da igual ya que la hermana Sofia no a dicho palabra en todo este tiempo.-dijo con indiferencia.
La condujeron a donde estaba.
Por dentro todavía se encontraba en peor estado que afuera, donde por lo menos se podía contemplar el paisaje. En cada sitio había un monje distinto que realizaba diversas tareas, ya fuesen cuidar las plantas, trabajar en las cocinas y demás labores, el caso es que ese monasterio estaba lleno.
Al parecer esas personas eran gente sin hogar que poco a poco fueron llenando el monasterio con la idea de entregarse a Dios.
La hermana condujo a Chris por una serie de largos pasillos, donde cualquier persona se perdería si no llevase a alguien que los conociese como la palma de su mano.
Se detuvieron en la ultima puerta situada en él que ella creía que era el pasillo más alejado de la puerta principal del monasterio.
La monja rompió silencio con el que habían estado mientras la conducía por el monasterio:
-No creo que te sirva de mucho, ya que en todos estos años la hermana sofí no a pronunciado ninguna palabra, pero si tu quieres intentarlo...-dijo encogiéndose de hombros- pero te advierto, la hermana sofí tiene mal el corazón y si te pide que te vayas o la dejes en paz lo haces ¿entendido?-dijo mientras abría la puerta.
La habitación estaba totalmente a oscuras pero no pareció extrañar a la monja.
- Hermana sofí, una joven vino preguntando por usted, las dejo para que hablen.-dijo empujando a Chris dentro y cerrando la puerta tras de sí.
Una vez que se acostumbro a la luz, Chris pudo ver un poco mejor, y se puso a contemplar la habitación.
en una silla, que se encontraba en un rincón, estaba sentada una persona.
Era una mujer de no más de 45 años pero aparentaba 70. tenía la cara un poco desfigurada y desgastada y parecía estar perdida en tiempos pasados, como todas las monjas y monjes de ese monasterio, iba vestida con una túnica marrón, con un cinturón atado a la cintura.
Chris no sabia que hacer si acercarse o no pero ya estaba allí y no se iría sin saber la verdad.
Se aproximo a ella y dijo con la voz más educada que pudo:
-hola me llamo cristal Aranda y venido porque me dijeron que usted estuvo trabajando en el orfanato nunca jamás y me gustaría preguntarle unas cosas- dijo con voz insegura pensando que esa mujer no le contestaría
Y así fue o eso creía porque cuando ya había decidido irse ya que la señora no decía ni palabra... habló.
-Si, yo trabaje allí - dijo con la mirada perdida.
Chris no supo que responder.
Su voz la había pillado por sorpresa. Era débil y ronca, el aspecto que tiene una voz cuando lleva tiempo sin usarse.
Chris volvió a la realidad. Y comenzó a pensar cuales serían las preguntas adecuadas para no ofender a aquella pobre mujer.
Miro a su alrededor, se encontraban en una sala oscura y fría, en la que cualquier persona cuerda no se atrevería a vivir. Fijándose bien, se dio cuenta de que había solo una cama pequeña y una cómoda, a su lado se encontraba una ventana llena de moho y con una verja que la cubría entera, se dispuso a subir las persianas con el propósito de ver mejor.
-¡NO! Por favor no las subas no quiero quedarme ciega, ¿Sabes cuanto tiempo llevo sin ver la luz del día? – no espero a que Chris respondiera.- ¡ Dieciocho años! Me da pavor solo de pensar en volver a verles, no podría…..-Sé cayo sin poder continuar.
Chris no sabía de que hablaba, le parecía que esa mujer estaba loca y que no le podría ayudar en nada, pero cuando se iba a dar la vuelta para irse sin esperanzas de poder descubrir de donde venía, una voz la sorprendió:
- No te recordaba así Chris has cambiado mucho.
Chris se dio la vuelta, no se podía creer lo que estaba oyendo ¿Cómo esa mujer podía conocer su nombre?
Se acerco poco a poco y se sentó en una silla al lado de ella.
Estaba en estado de sock, pero no podía dejar la oportunidad de preguntarle todas sus dudas:
- Pero… pero – la costó arrancar - ¿Cómo es posible que me conozcas?
- Claro que te conozco Chris, es más te conozco desde que tenías dos meses, justo cuando llegué al orfanato.
Chris se quedo muda, no se lo podía creer antes de que pudiese reaccionar sofí siguió hablar.
- Cuando yo llegue al orfanato Nunca Jamás era una joven enfermera de poco mas de 27 años, y solo pensaba en trabajar bien y en cuidar a todos los niños que pudiese. Cuando levaba allí un mes, paso algo, alguien vino diciendo que había una niña abandonada en el camino. Rápidamente nuestros médicos y algunas enfermeras fueron al lugar donde se encontraba ese bebe. Yo me encontraba entre ellos. Cuando llegamos vimos a una niña de menos de un mes bien envuelta en una manta. Estaba despierta y tenía una mirada que nunca podré olvidar. Sus ojos eran de un color azul cristalino, el color más puro que habíamos visto nunca.- hizo una pausa para tomar aire. Chris parecía ida como si no estuviese en esa habitación. La monja siguió hablando- La llevamos rápidamente a examinar, para ver si estaba en buenas condiciones. Nos quedamos sorprendidos al ver que estaba perfectamente y muy bien cuidada. La dejaron en una habitación con la esperanza que llegase alguien que la conociese y se la llevase. El tiempo pasaba y nadie llegaba y la niña cada vez estaba más sola, y yo no pude quedarme al margen y decidí cuidarla. La cambiaba el pañal, la lavaba, jugaba con ella....la vi crecer. Como no sabíamos como se llamaba decidimos llamarla Christal, por el color cristalino de sus ojos.- concluyo con voz cansada, como si no la quedasen muchas fuerzas ya.
Chris seguía sin reaccionar, pasaron unos minutos y por fin pudo pensar con claridad.
No es que fuese tan raro e increíble, ya se esperaba algo así. Que sus padres la habían abandonado y que otra familia la había adoptado, aunque esto lo presentía siempre tenía la duda de sí era una mentira o si ella estaba equivocada, pero....ahora ya no había duda en ella.
De repente todo un torrente de preguntas le vinieron a la cabeza ¿quién eran sus padres?, ¿Cómo podría encontrarlos?¿Qué fue lo que paso?¿A que edad se marcho?
Chris miro a la señora, no parecía que tuviera fuerza para responder, por lo que le pregunto la que más incertidumbre le causa.
-perdone... ¿qué fue lo que le paso al orfanato cuando yo me fui? El conductor del autobús me dijo que hubo una masacre y que solo sobrevivió usted - cuando Chris dijo esto la cara de sofí se ensombreció y unas lagrimas se le deslizaron suavemente por la mejilla.
- fue algo horroroso, todo comenzó la misma mañana que te adoptaron los señores Aranda. Llegaron muy temprano, ya lo habían arreglado todo por teléfono con Franc Smith, el director, y solo faltaba que te recogiesen. Eran una familia amable, simpática y buena, yo sabía que con ellos no tendrías ningún tipo de problemas, pero aun así no podía impedir que una gran tristeza me recorriese por todo el cuerpo. Llevaba cuidándote dos años, los dos años más cortos , pero a la vez los mas plenos de mi vida y me parecía injusto que te arrebataran tan pronto de mí. Vi desde lejos como te entregaban a esa familia y como se alejaban en su coche. Muy triste me fui a hacer mi trabajo con la idea de que eso me distrajese. Ya por la tarde todo el mundo sabía que te habías ido y ese día el comedor estaba muy silencioso, hasta que de repente un ruido atronador llego del piso de arriba.- se quedo callada incapaz de seguir ablando.
Chris espero paciente unos instantes y la hermana siguió hablando.
-Lo sucedido a continuación no lo recuerdo bien, fue todo demasiado rápido. Nosotros los cuidadores del comedor subimos rápidamente para saber que es lo que había sucedido. Cuando llegamos no veíamos nada más que sangre y cuerpos de niños sin vida por todos lados. Algunos nos dimos cuenta de lo que pasaba en seguida y salimos corriendo para avisar a los demás y poder huir...pero no nos dio tiempo. No recuerdo bien sus aspectos, pero eran unos hombres corpulento e iban armados con espadas, no eran unas espadas normales, desprendían unos destellos inhumanos, pero tampoco lo puedo asegurar ya que estaban todas teñidas de sangre y puede que en ese momento me imaginase cosas con la tensión del momento. Los hombres se aproximaron con sus espadas a matarnos y lo consiguieron, pero se olvidaron de mi. Cuando cuatro hombres se abalanzaron a mis compañeros yo conseguí esquivarlos pero no sin que una de sus espadas me cortase media cara- un escalofrío recorrió el cuerpo de Chris al fijarse bien es la cara desfigurada de la mujer.- conseguí esconderme detrás de unos muebles tirados por el suelo. No podía respirar, me moría de dolor, sangraba a chorros, pero me quede allí rezando como nunca lo había echo. Cuando creía que ya estaba muerta la policía y los servicios médicos llegaron. Tarde mucho en recuperarme y todavía lo estoy haciendo. Cuando me llevaron al hospital de valdeverdeja, ya que era el más cercano, me dijeron que solo había sobrevivido yo y que tanto los huérfanos como los cuidadores y médicos habían muerto, y que no habían encontrados a los causantes ya que estos habían desaparecido y nadie se podía explicar como, y eso que la policía había llegado enseguida y del orfanato no habían visto salir a nadie. Cuando salí del hospital me daba demasiado miedo todo. No salía de mi casa por miedo y pensé que solo me quedaba un sitio donde podría estar segura, ya que me había salvado una vez. Hice mis maletas, vendí mi casa y me vine a vivir aquí. El problema era que aquí tampoco me sentía segura, por lo que me quedaba siempre en mi cuarto.-dijo concluyendo y limpiándose las lagrimas.
Chris se quedo dirigiendo todo aquello pero se le vino a la cabeza algo que le había dicho la otra monja.
- perdone, vale que usted se quedase aquí por miedo pero ¿por qué no hablaba con nadie?.- dijo extrañada
-ooh! Jajaja eso te han dicho jajaja-dijo riendo- yo no es que no hablara con ellos es que ellos no hablaban conmigo. Al llegar no me salía casi ninguna palabra, me comunique por signos ya que no me salía la voz en ese momento. A raíz de eso la gente se creyó que era muda o que tenia una rara enfermedad y siempre que me hablaban lo hacían por signos, y como a mi no me apetecía explicarles que podía hablar les deje que siguieran pensando eso-dijo concluyendo con una sonrisita.
Chris se río con ella, pensar que esa mujer la había criado le resultaba muy extraño, pero a la vez la reconfortaba, ya que sabiendo que esa mujer amable y simpática se había ocupado de ella y no alguien peor la tranquilizaba.
Chris miro su reloj y se dio cuenta que era más tarde de lo que ella se había creído. Quería quedarse y seguir hablando pero si lo hacía no creía que Amy la pudiese cubrir más tiempo.
- lo siento sofí pero e de irme no quiero que mis...padres se enfaden- dijo preocupada porque había dudado si llamar a sus padres por su nombre.
- Oh! Claro, claro no te preocupes puedes irte tranquila- dijo un poco apenada
- Pero si no le molesta me gustaría volver a venir- dijo Chris dubitativa por si esa idea a la mujer no le agradaba.
- ¡ Claro que no! Puedes venir siempre que quieras.- dijo mucho más animada y con una sonrisa.
- Así lo haré no se preocupe- dijo levantándose y despidiéndose con la mano mientras salía.
- Por cierto Chris, fuiste lo mas parecido que tuve a una hija y te quiero dar las gracias por ello.
- No, quien te tiene que dar las gracias soy yo. Tu me cuidaste cuando nadie se preocupaba por mi, por ello muchas gracias. – y se fue cerrando la puerta suavemente
Cuando salió del monasterio ya había anochecido y no se veía nada.
Aquel sitio tan hermoso de por la mañana ahora no lo parecía. Los árboles parecían que te observaban y se escuchaban ruidos demasiados espeluznantes como para no asustar. Cuando ya llevaba medio camino recorrido escucho un ruido detrás suya. No espero a girarse y mirar que era ya que su instinto le decía que debía de correr y así lo hizo.
No sabía donde iba pero si que iba demasiado rápido como para que la cogieran y cuando ya no podía correr más apareció en una calle.
Estaba de vuelta en valdeverdeja. No se había dado cuenta, pero en menos de cinco minutos había corrido la distancia que esta mañana le había llevado veinte minutos.
Cuando pudo recuperar el oxigeno se giro a ver si lo que la seguía, seguía hay. No vio nada y Chris se río de lo estúpida que había sido pensando que la seguía algo, ya que podía a ver sido cualquier animalito que pasaba por hay el que había producido el ruido que había escuchado.
De pronto un crack producido al partirse una rama , la hizo recordar su presentimiento. Aterrorizada, su primer impulsó fue correr, correr como nunca lo había hecho, correr por salvar su vida. No conocía los caminos del lugar, pero no la importaba, lo único que quería era correr y rezar para no cansarse nunca.
Pero tan absorta estaba en correr que no se dio cuenta de que había una roca delante y… se tropezó con ella.
En el suelo, se dio cuenta de que lo que le seguía no era un animal. Una oscura sombra le seguía. Se levanto de un saltó pensando “ No hay dolor, no hay dolor” y volvió a correr. Así prosiguió hasta que se encontró con callejón sin salida.
La sombra cada vez se encontraba mas y mas cerca, pero con la oscuridad de la noche, Chris no conseguía verla la cara. Lo que si consiguió a percibir es que en la mano izquierda llevaba una espada, en ese momento Chris tragó saliva, nunca había oído hablar de asesinos con espadas, eso estaba muy anticuado, a menos que… formara parte de los mismos que asaltaran el orfanato.
La sombra se detuvo frente a ella y Chris tuvo el impulso de chillar, la sombra se paró en seco al escuchar su grito y por fin Chris vio la cara de su atacante.
jueves, 11 de junio de 2009
PREMIO!
Gracias a Solcis de: http://legado-shader.blogspot.com/ ^^

Reglas:
1)Selecconar 4 blog que fomenten este genero bien de Forma Literaria (informacion, Fan Fic) o bien hablando de peliculas & series
2)Avisar al blog elegido para que venga a retirar su premio
3)Poner un enlace de los blog elegidos
Se lo doi a todas las personas que les guste esta historia ^^ porque significais mucho!!
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